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El skyline de Benidorm se redibujará con las viviendas de lujo de Delfín Tower

Nace un nuevo icono arquitectónico que redefinirá la silueta en el horizonte de la población alicantina. Benidorm, la tercera ciudad europea con mayor concentración de rascacielos, suma una nueva torre a su skyline, el Delfín Tower. No será de las más altas de todas las torres vecinas, con 100 metros de altura, sin embargo albergará 44 viviendas de lujo en primera línea de mar, además de jardines, una piscina de 350 m2 que se fusionará con el mar y gimnasio entre otras comodidades.

El nuevo rascacielos de viviendas de Benidorm distribuirá sus 7.200 m2 en 22 plantas. Habrá 44 trasteros, 24 viviendas de dos dormitorios, 17 de tres dormitorios y 3 viviendas de cuatro dormitorios. Por otro lado, son los materiales que han empleado su construcción los que valorarán para obtener el certificado LEED ORO, que indican la sostenibilidad del edificio.

Los certificados LEED se clasifican según los puntos obtenidos, yendo de 40 a más de 80 para determinar la clase, Plata, Oro o Platino. Gracias a su sistema de eficiencia energética que va unido a su doble piel, un consumo de agua inferior a la media y la reducción de los costes de mantenimiento, entre otros, la promotora ha iniciado los trámites para conseguir el certificado internacional que solo logran los edificios saludables  yrespetuosos con el medio ambiente.

El futuro icono arquitectónico no será, ni mucho menos, de los más altos que se alzan en la población alicantina. El más alto es el Residencial Intempo, inaugurado en marzo de 2014. Es un rascacielos de 192 metros de altura, el segundo más alto de Europa y que fue ejemplo de las consecuencias del estallido de la burbuja inmobiliaria, quedándose a medio construir y a la espera de que Sareb sea el acreedor del inmueble. Le sigue el hotel Bali III, de 186 metros, Torre Lugano (158 metros), Torre Neguri y Edificio Kronos, ambos de 145 metros. Lo más singular de Delfín Tower es su estructura con forma de vela

Benidorm, modelo de urbanismo

Benidorm genera pasiones, bien para aborrecer los efectos del turismo masivo o bien para tomarla como ejemplo de urbanismo. Originariamente era una población marinera con importante actividad pesquera, con la que sus vecinos hicieron fortuna gracias a la pesca de atunes con almadraba, encabezando la especialidad en toda la costa mediterránea.

A finales de siglo XIX la marina mercante empezó a decaer, con el nuevo siglo continuó su desaceleración económica y en 1950 sus 2.726 habitantes vivían entre calles estrechas, sin avenidas ni paseos, y su mayoría se dedicaban al sector primario. Pero en 1956 su alcalde Pedro Zaragoza, hijo de marino mercante, impulsó un plan de urbanización que modernizar la ciudad, el mismo que permitió usar bikini en Benidorm en plena época franquista.

El Plan General de Ordenación Urbana de Benidorm de 1956 convirtió un pequeño pueblo de pescadores en el primer gran destino turístico de España. El pueblo, con gran potencial por sus inmensas playas, podría crecer en vertical sin límite de altura, con la única condición de que se mantuviera una distancia de 14 metros entre cada edificio.

Hoy cuenta con 66.642 habitantes y desde hace décadas nadie le rebata el éxito y se mantiene con unas cifras abrumadoras de visitantes en época estival, con millón y medio de visitantes al año, cuyo 44% son españoles y un 45% son británicos.

IDEALISTA